La acción del sol y de la humedad nocturna-matinal en el otoño de esta región de Burdeos, Francia, favorece la acción de un hongo que al actuar sobre la uva provoca una mejoría en ésta para dar lugar a uno de los vinos licorosos más cotizados del mundo: el Sauternes.

Niebla, lo que en cualquier otra zona viticultora se convertiría en una pesadilla. Cada día por la mañana una densa niebla se forma en la superficie del río y va subiendo por las laderas, impidiendo que el sol pueda madurar las uvas. A media mañana la niebla empieza a dispersarse pero, el aire a medida que va aumentando el calor va volviéndose más y más húmedo, señala la distribuidora "Primeras marcas".

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