La histórica investidura de Barack Obama como presidente de Estados Unidos impregnó todos los aspectos de las ceremonias que acompañaron su llegada a la Casa Blanca.

Como no podía ser menos, también los vinos que se sirvieron y bebieron, los primeros que cató como mandatario dejaron huellas y provocaron más de algún comentario.

Todos las cepas servidas en la comida inaugural procedían de California, como era de esperarse, esa emblemática zona vitivinícola fue la anfitriona.

El Statuary Hall fue la sede del tradicional almuerzo de investidura, con el vicepresidente, miembros de su Gobierno y del Tribunal Supremo, los líderes del Congreso y sus familias.

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