«Este proyecto tiene mucho de personal», afirma su hermana y gerente de la bodega, Victoria Ordóñez. Con Jorge viviendo y trabajando la mayor parte del año en Norteamérica, es ella quien lleva las riendas de un negocio en el que también participan un grupo de empresarios malagueños, el reputado enólogo austriaco Alois Kracher y el hijo de éste, Gerhard. El proyecto le rondaba la cabeza desde hacía tiempo. Así lo explica él mismo: «Me puse a estudiar con mucho interés la brillante y trágica historia del vino de Málaga antes y después de la filoxera. Desde entonces fui dando forma al proyecto. Siendo malagueño y trabajando en el mundo del vino, me apetecía mucho por, llámale patriotismo u orgullo, intentar revivir ese pasado esplendoroso haciendo vinos actuales pero utilizando viñas viejas y métodos artesanales, y dar a conocer por todo el mundo la grandeza del vino de Málaga. Sé que esto puede sonar romántico, pero quien me conoce sabe que me tomo las cosas muy en serio».

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