Vinos divinos
By Wine Atlas, lunes 8 octubre 2007 :: Vino - Espana :: #183 :: rss
Los caldos aragoneses triunfan en Estados Unidos, en Canadá, en medio mundo.
Frente a los sobresaltos del ladrillo y la cosa inmobiliaria, la buena noticia de la economÃa ha brotado de los renovados sarmientos de las Denominaciones de Origen.
Nuestros vinos, y no es publicidad, triunfan en el mercado internacional, en Estados Unidos, en Canadá, en medio mundo.
Sólo en estos dos últimos paÃses, pero que valen por un continente, las bodegas de Cariñena, Somontano, Borja o Calatayud han colocado millones de botellas. Un gran futuro se abre ante nuestros mejores caldos.
Cuyo prestigio, en el pasado, fue a menudo negado o ninguneado en favor de otras denominaciones o comarcas, más o menos hermanas. Que si el vino era recio, que si tenÃa posos o demasiados grados... A principios de los ochenta, en cualquier caso, las bodegas aragonesas se pusieron las pilas. Aparecieron nuevas marcas, otro impulso empresarial, se contrataron enólogos, se formaron enólogos, se abrieron mercados, se modernizó el márketing, fueron contratados jefes de prensa, y la distribución una de las grandes claves del éxito se amplió a mercados exteriores. Por donde, como era lógico (dada la saturación del mercado nacional), están llegando pingües beneficios y, lo más importante, un creciente prestigio.
Y es que el trabajo bien hecho, antes o después, tiende a obtener reconocimientos. Detrás de la progresiva implantación de nuestras mejores marcas subyace toda una trama, económica y profesional, encargada de sustentar el sector.
Las instituciones públicas el Gobierno de Aragón, principalmente han aportado subvenciones y medios, han ayudado a despegar al sector. Esas inversiones comienzan a generar nuevos pluses de riqueza, más puestos de trabajo y, sobre todo, a estabilizar y dinamizar algunas comarcas que, en caso de no haber contado con estas polÃticas, y con empresas o industrias punteras, se habrÃan visto abocadas a una creciente desertización, al empobrecimiento, a la imposibilidad de competir en igualdad de condiciones con otros focos de producción vitivinÃcola.
Las posibilidades de un Aragón firmemente apuntalado en la elaboración de caldos de gran calidad son infinitas. No hay más que ver lo que Ribera de Duero ha conseguido de, digamos, una década y media a esta parte.
Desde el terreno cultural al ámbito patrimonial o a la venta y promoción de nuestros atractivos turÃsticos, el vino, nuestro vino, es susceptible de ejercer como inmejorable introductor, guÃa, anfitrión de una oferta residida en la naturaleza, el arte y la historia, de una invitación a nuestras raÃces tan seductora e interesante como innovadora y completa.
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