Si el producto de la uva, que tanto predicamente tiene en los horizontes de nuestra autonomía, pasa por los controles de privación de su consumo, pues nadie duda que caerá en picado dentro de la producción vitivinícola, con lo cual la maltrecha economía de nuestros agricultores, continuando con Vicente Tirado, sufrirá un puntillazo que la dejaría más o menos «ko» en sus intereses para poder sobresalir en un sector como la uva que, curiosamente, es donde tenemos la sartén por el mango, pero que con la dichosa ley de marras retrocedemos en vez de avanzar como sería lo más lógico.

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