La reciente visita del Gran Jurado Europeo a Sauternes con motivo de la gran cata Burdeos-California y de seis catas de más de 200 vinos tintos de la añada 2003 permitió descubrir cómo, también aquí, los mejores châteaux se han ido convirtiendo –sin, en general, el menor signo exterior de cambio– en estupendos hoteles de lujo que acogen a aficionados al vino en fines de semana o recorridos por uno de los viñedos más prestigiosos del mundo (en plena vendimia, con unas dosis medianas de botrytis este año), y también son sede predilecta de reuniones y seminarios de empresas y seminarios diversos. El Château Suduiraut, por ejemplo, ofrece hoy medio centenar de habitaciones en sus diferentes alas.

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