Para llevar a cabo el estudio se ha partido de análisis psicológicas y sociales, separando tres segmentos de población: consumidores (de 25 a 60 años), restauradores y detallistas-comerciantes del ámbito territorial de Tarragona, Girona y Barcelona. Los distintos colectivos han dado al vino una relación intrínseca con la comida (adecuación del tipo de comido con el tipo de vino) y lo relacionan con la salud (vitamínico y antioxidante), conscientes a pesar de todo de que el exceso de consumo puede ser negativo.

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