"En Venezuela hay un evidente interés por el tema, cada vez más personas quieren aprender a conocer los vinos de élite y los que se hacen aquí, en bodegas Pomar pueden perfectamente _si les interesara_ competir internacionalmente", señala Mijares, quien considera que el vino está de moda a escala mundial. "Pero los venezolanos no lo toman por esnobismo como sucede en algunos países sino por genuino disfrute".

"Mucha gente cree que nuestra profesión es un oficio divertido, porque está relacionado con vinos y comida, pero para ser sommelier es necesario tener mucha vocación para asumir las horas de esfuerzo, la paciencia para tratar con ciertos clientes y el hecho de que este un oficio que no tiene horario".

Seguir leyendo : tiempolibre.eluniversal.com