Ese legado también perdura en el secreto que hace de sus vinos un producto de calidad. El trabajo paciente de la naturaleza puede compararse a la labor artesanal de los viñateros, constante a lo largo de los años hasta lograr las mejores cosechas.

“Para mí el vino es un arte, la obra de la fermentación”, asegura esta joven empresaria, cuarta generación de productores y presidenta de Vinos Finos Beretta, una de las distinguidas bodegas ‘boutique’ del Uruguay que cotizan fuerte sus vinos en el exterior.

Para Villalba, “el vino te da una sola posibilidad de hacerlo bien. Cualquier montaje, cualquier trasiego, y el vino ‘se te fue’”, define.

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