El tamaño, el olor y el color son algunas de las pautas que lleva implícito el corcho y con sólo fijarse en ellas, sabremos si el vino que hemos abierto merece la pena ser consumido. Esta tarea no es difícil, porque aunque lógicamente, no todos los corchos son iguales, sí reaccionan de igual forma cuando entran en contacto con el vino(...)

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