No lo es menos que los vinos americanos despegaron cuando otros europeos, fundamentalmente italianos, pero también franceses, aportaron sus mejores variedades a la viticultura americana. Pero se trata del principio de una productiva y magnífica historia.

Con el tiempo, América pagó su deuda, si es que la tenía, con el vino europeo. Es también cierto que de América llegó a Europa el mayor enemigo de la vid: la filoxera, que entre finales del siglo XIX y principios del XX arrasó los viñedos del Viejo Continente; pero también llegó de América la solución. Que no fue otra que importar pies de viñas americanas, inmunes a la acción del nefasto insecto, e injertar sobre esos pies las variedades europeas. Esa técnica salvó los viñedos europeos, de modo que si de América llegó el daño, de ella llegó el remedio. Pero América aportó más cosas(...)

seguir leyendo : diariodecuyo.com.ar