Dictámenes de catadores y degustadores oficiales han evidenciado lo que muchos ya sabíamos por propia experiencia: que el mejor acompañamiento para el marisco es una copa de vino fino frío. Que el jamón serrano, como mejor sabe, es con vino de la denominación de origen Jerez y también otros embutidos, como la caña de lomo, con vino oloroso o amontillado. Y si se encuentra en Sanlúcar, la manzanilla será la bebida ideal para el langostino o para las acedías. El vino fino, el oloroso o el amontillado, por su aroma, por su textura al paladar y su gusto son verdaderas joyas de la enología. Pese a ese reconocimiento, el consumo de los vinos de nuestra tierra es cada día inferior, con la excepción de la manzanilla sanluqueña, aunque al precio de tener que mezclarse con un refresco y convertirse en rebujito. Los jóvenes de hoy no beben vino...

Seguir leyendo : europasur.com